Dulce no hacer nada

 

Hoy he observado las flores. 

Hoy he sentido el sol en mi piel. 

Hoy he dejado que el día se deslice. 

Hoy no he hecho nada. 

 

«Il dolce far niente«, es un dicho popular Italiano; que responde a una filosofía de disfrutar el tiempo libre sencillamente sin hacer nada específico. Tumbarse en la cama, mirar las nubes. Dejar el tiempo correr, la imaginación volar, el cuerpo serenarse. Recrearse en la dulce sensación de no hacer nada. No como algo genérico en la vida, pero para relajarse de vez en cuando es algo muy positivo.

¿Por qué está tan mal visto? Lo barroco pasa de la mera estética a ser un estilo de vida. Vivimos recargados, también de actividades. Sin respetar los silencios, una buena canción pierde su sentido. Todo en la vida es un equilibrio de excesos y ausencias. Creo que no se puede existir en una maratón constante, ni se puede dominar al tiempo. En ocasiones, hay que dejarlo fluir entre parpadeos, pensamientos y suspiros, a su propio ritmo.

Parece que el no hacer nada no existe en nuestro vocabulario. Rápidamente, el tiempo libre lo rellenamos de cientos de actividades a un ritmo estresante. Y, por supuesto, deben ser plasmadas en redes sociales; las cuales en vez de servir como divulgación de ideas y contacto con otras personas, son un arma de doble filo que intensifica este sufrimiento de demostrar cuánto hacemos con nuestro tiempo libre. O yo lo veo así. Claro que no son todos los casos.

Una cosa es hacer actividades porque nos gustan, pero hemos llegado al extremo en el que parece obligatorio no parar ni un segundo, ¡estresarse hasta con el tiempo de ocio!

Aquí dejo esta pequeña reflexión al respecto, soy la primera que tiene el problema de no parar jamás, pero quizás llegó el momento de replantearse rutinas de vida…

This image belong to me.
CC BY-NC-ND 4.0

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