El arte de los baños de bosque

Los bosques, esos grandes desconocidos, esos entornos misteriosos a los que se atribuyen propiedades casi mágicas desde tiempos inmemoriales, cuna de leyendas y criaturas mitológicas. Venerados y maltratados en partes iguales. ¿Qué sabemos realmente de las magníficas criaturas que los pueblan, los árboles?

Hoy quiero hablaros de ver las cosas de siempre con nuevos ojos, disfrutar el presente o lo que se conoce como mindfulness. Del modo en que el entorno nos afecta.

Y de cómo a veces, como dicen en Mary Poppins, nos perdemos justo aquello que tenemos delante de las narices. Mirar algo no quiere decir verlo. Damos tanto por sentado…

En estos últimos tiempos me he leído dos libros que me han hecho reflexionar. Uno es «Shinrin-yoku. El arte japonés de los baños de bosque»  el otro es «La Vida Secreta de los Árboles».

A mí me han hecho pensar más allá de cómo disfrutar mejor de la naturaleza y sus bondades. Me han hecho descubrir nuevas formas de ver mi entorno.

Los baños de bosque podrían considerarse una forma de meditación en movimiento. Y no es precisamente lo mismo que hacer senderismo. No se trata de velocidad, o de seguir rutas concretas, sino de disfrutar el camino, e impregnarse de la energía positiva que la naturaleza ejerce sobre nosotros. Los beneficios de los llamados “baños de bosque” han sido investigados en Japón durante el pasado siglo hasta el punto de que ahora son ya terapias reconocidas. Principalmente para afecciones nerviosas, estrés…En el libro nos habla de cómo nuestros entornos cada vez más urbanos ejercen una influencia, no siempre buena, en nuestro ánimo, volviéndonos personas más insomnes y estresadas.

Yo tengo la suerte de vivir al lado de la naturaleza, y el investigar un poco más sobre los baños de bosque me ha ayudado a poder aprovecharlo mejor.

Lo que nos lleva al segundo libro. “La Vida Secreta de los Árboles”. No sé si a vosotros os ha pasado, pero yo normalmente no me detengo a pensar mucho en los árboles, como si no fueran más que seres inanimados.

¿Nunca os habéis preguntado si los árboles sienten cuando los tocamos? ¿Si se comunican o ayudan entre ellos? ¿Si son sensibles a su entorno? Incluso, si dos árboles de la misma especie pueden tener comportamientos diferentes, digamos “personalidades” distintas.

En este libro su autor, un agente forestal, responde mediante varios estudios a muchas cuestiones y curiosidades ocultas sobre estos excepcionales seres.

Tristemente me ha hecho ver también con otros ojos la vegetación urbana y pensar en que, al igual que nosotros a veces, algunos árboles están aislados, solitarios y atrapados en el asfalto. Porque si no viven en comunidad y se arropan mutuamente, languidecen con facilidad.

 

 

En definitiva, a veces pasamos por alto lo que tenemos justo delante. Pero si aprendemos a abrir bien los ojos, incluso las cosas de siempre tienen sorpresas.

 

 

 

Claves para darse un buen baño de bosque:

(podéis encontrar información más detallada en los libros que menciono)

  1. Sin prisas, y sin un camino fijo. Dejarse llevar, ir observando lo que se cruza en el camino, respirar hondo y relajarse. Ya sea un claro especialmente bonito, una mariposa entre las flores o cómo se filtran los rayos de luz entre las hojas.
  2. Sin móviles, sin fotos, la idea es estar en el momento presente.
  3. No pensar o conversar sobre temas estresantes, noticias de actualidad. Intentar perturbar el entorno lo menos posible, sin hacer demasiado escándalo, mimetizarse en él.

This images and text belong to me. CC BY-NC-ND 4.0

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