La mansión de la telaraña

 

Era candelabros dorados oxidados, y perdidos en un sótano. Era viejos libros con telarañas y páginas crujientes. Aquellos objetos que encontrábamos en los sitios más insospechados sin saber ni para qué son.

Era las historias que la precedían, y aquellas que nosotras contaremos. Era joyeros y cajitas de música con bailarina y música, un haz de luz que deja entrever cantidades ingentes de polvo. Era todas las mejores fiestas, y todas aquellas que nunca llegamos a hacer.

Una decadencia maravillosa y perezosa de maleza y escalinatas de madera crujiente, lámparas de araña olvidadas y desorden acumulado.

Era hogar, era desastre; corrientes de aire helado y portazos. Digamos que ha sido toda una época.

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«Síndrome del pensamiento acelerado»: El mal del siglo.

En medio de todos nosotros, viajeros empachados de sobrestímulos, haciendo fotos como locos en aquella mágica colina del este de Turquía, vi a aquella mujer. La única de las decenas de personas que estábamos allí, verdaderamente; que estaba disfrutando el momento…

🌱Personas altamente sensibles, no sois raras.

Detectar cambios ambientales sutiles que otros no perciben: olores, sonidos con más intensidad; sobrecargarse por estar rodeados de demasiada gente, una fuerte emocionalidad y capacidad empática y alta sensibilidad creativa…

Prejuicios y etiquetas

Las etiquetas sobre tu forma de ser son como las de la ropa. Pican, molestan y son innecesarias. Mientras tú

La mansión de la telaraña

Era hogar, era desastre; corrientes de aire helado y portazos. Digamos que ha sido toda una época.