Los trenes erróneos y otras paralelas imposibles

 

Eres nadie, eres todos. Eres todo. El tren avanza, no nos lleva a la estación que debía. Resulta que ahí no para. Resulta que lo perdimos, que cogimos el que iba en dirección contraria, y encima no lleva aire acondicionado. Te veo por la ventana al cruzarnos, direcciones contrarias, saltan chispas. Pego la mano al cristal. Vuelve. Los trenes no se pierden, las oportunidades sí.
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Arrastro los pies por el andén, casi pierdo el último de la madrugada, olvidé el billete, perdí la cartera, confundí la dirección. Amanece, pero aún así llego tarde a mi destino. Paseo por el andén en una noche estrellada, y olvido la dirección que debía tomar. .

Nortes y sures, cambios y ases.

En la manga.

Mi vida es el tren. El que se fue sin mí, el que se quedó ahí parado, el que nunca arrancó. El de dirección contraria, es el cambio y los tres trasbordos, es la bruma verde, es lluvia ácida. Es una eterna estación, cada andén, a un destino.

¿Y cómo saber cuál tomar? -Al Hilo de la Seda

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