Otoño Obligado

Mis flores preferidas están muriendo en todas partes, y una nube de un color estúpidamente feo tapa las vistas de la sierra. El cielo pasa de grisáceo a nada.

Ojalá vivir en un lugar donde todos los atardeceres fueran de fuego. Los echo de menos.

No es que el Otoño me disguste en sí, para nada. Aunque aquí no es hojitas doradas, bosques rojizos, niebla y misterio; sino más bien el inicio de la nada. Adiós sol, adiós flores, césped y hojas. Hola, árboles vacíos y cielos de colores estúpidos.

A pesar de que mis paseos al atardecer tengan que llegar a su fin, al menos esta es una época emocionante, de cambios y nuevos comienzos. Siempre lo ha sido, cada año. Sacas tu abrigo (el mío es amarillo, de luto por el sol), ordenas tu casa, tu vida y haces nuevos planes. Vale, el cielo es feo. Pero el Otoño no está tan mal. Me pillará ordenando mis cuadernos y trazando nuevos rumbos. ¿Y a ti?

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